Consejos para disfrutar de un viaje slow este verano

Son viajes de placer, sin prisas y sin estrés

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Vivimos en una sociedad que nos obliga a adaptarnos a velocidad vertiginosa al ritmo que los grandes compromisos nos marcan, dejando a un lado nuestros sueños y ritmos de vida. Esta velocidad a menudo nos pasa factura, con problemas de salud, estrés, desconocimiento de uno mismo y de los demás… Con el confinamiento hemos sido obligados a reducir este ritmo a casi cero, y muchas personas nos hemos planteado si la manera en la que estábamos viviendo era la correcta o la que queríamos para nosotros en un futuro.

Seguro que anteriormente habías oído sobre la moda de vivir despacio. El movimiento slow es una forma de vivir que promueve desacelerar nuestro ritmo de vida tomando más control de nuestro tiempo, dando así prioridad al desarrollo personal y quitando espacio a la tecnología. En principio nació como lucha contra las grandes cadenas de Fastfood, pero con los años este movimiento se ha hecho popular en otros ámbitos como la comida (slow food), los viajes (slow travel), la moda (slow fashion), las ciudades (cittaslow) o la vida en general (slow live).

Con estos meses que hemos pasado encerrados y con las restricciones que estamos encontrando a la hora de viajar este verano, el movimiento slow travel se ofrece como una alternativa muy demandada.

¿Cuáles son las características del Slow travel?

  • La principal característica de este tipo de viajes es VIAJAR CON CALMA, disfrutando de cada una de las experiencias del viaje, sin prisa y sin estrés.
  • Este tipo de experiencias generalmente huyen de las grandes ciudades típicamente vacacionales y buscan destinos más pequeños y apartados de la masificación de personas.
  • Se viaja para conectar con el entorno, con los habitantes de los lugares que visitamos y con la cultura.
  • Son viajes de placer. Nos olvidamos de la necesidad de ver todo lo típicamente visitable del lugar. Nos centramos en un destino y disfrutamos de él. No hacemos una maratón de visitas y fotos, sino que nos dejamos llevar por el momento y por la riqueza de ese lugar concreto.
  • ¡Adiós programa! Es fundamental dejarse fluir sin horarios, ni planificaciones. Sabemos que a muchos os encanta viajar con una planificación al detalle de todo lo que vais a hacer… pero eso está totalmente prohibido si quieres viajar slow.
  • Menos es más. Olvida la maleta de 30kg y acostumbrate a viajar con lo esencial. Los viajes slows promueven que te puedas mover sin peso extra.
  • Olvídate del reloj y de las prisas y disfruta de las cosas y experiencias que te van haciendo feliz durante el viaje. Si te apetece pasar todo el día en la playa… hazlo. Si te apetece alargar la sobremesa con los paisanos del pueblo… hazlo. Porque esos son los momentos que se van a quedar contigo para siempre. ¡El tiempo es tuyo!
  • No somos turistas, somos viajeros. Por ello vamos a disfrutar de cada momento, integrarnos en el lugar, cultura y gastronomía de la zona, perdernos por las calles y olvidarnos de las redes sociales…

Si lo que has leído te identifica o te ha dejado con ganas de experimentar este año viajando de una forma más consciente y sostenible, te recomendamos que hagas una búsqueda sobre las ciudades slow y que te dejes sorprender por esos destinos maravillosos y poco conocidos. No hace falta que te vayas lejos, simplemente párate a descubrir esos pequeños rincones que tienes cerca de tí y que quizás nunca te has parado a contemplar… ¡No te arrepentirás!

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