El sector turístico en plena incertidumbre ante la crisis económica

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La situación del sector turístico español parece agravarse cada día que pasa, al son de la coyuntara económica general. Era inevitable. Los datos empiezan a ser evidentes y los ánimos empresariales parecen entrar en estado de pre-depresión, y esto es lo más preocupante de todo. Leíamos ayer en Hosteltur varias noticias que sirven para visualizar la situación:

Los touroperadores alemanes toman medidas ante la disminución de las reservas

El desempleo en turismo superó el 11% en el cuarto trimestre de 2008

La falta de créditos, todo un freno para el sector turístico

– Liquidan definitivamente Lagunair

Nos encontramos en una espiral complicada de analizar y de gestionar. Durante los últimos años de bonanza y de crecimiento del sector turístico español, ya habían empezado a sonar las primeras amenazas…algunas de ellas son:

– necesidad de mejora de competitividad de destinos y productos ante la competencia vía precio que planteaban destinos emergentes, aunque era algo que se veía desde la lejanía dado seguíamos en el podium de las estadísticas de visitantes e ingresos, la cosa iba bien.

– necesidad de impulsar la profesionalización del sector en todos los niveles, pues el trabajo precario y el intrusismo empezaban a ser más que habituales. No acabó de asentarse la necesidad de la cualificación como vía para la mejora de la competitividad del sector, sobre todo en las escalas más básicas.

– necesidad de fortalecer nuevas vías de marketing y promoción, sobre todo vía TIC’s, ante los cambios de la demanda.

– necesidad de cambiar el modelo de venta: una vez caducadas las etapas en que el exceso de demanda sobre la oferta existente a todos los niveles era suficiente para «llenar» destinos, había que pasar al «ataque»…pero sin esperar hasta el último momento.

Y claro, los deberes se hicieron pero a medias. Así que todo esto, bien mezclado con una dosis de miedo y pesimismo diario durante meses, de datos negativos durante otros tantos y de cambios en las estrategias a todos los niveles que para nada repercuten positivamente en el impulso empresarial-turístico (entiéndase la cuestión crediticia, entre otras), hacen que las pymes turísticas, base del empresariado de este país, padezcan una situación de contracción, de desánimo y de miedo ante «la que nos espera». El Plan Renove y los Fondos ICO han paliado a medias la pérdida de confianza de los empresarios (por cierto, ¿sabemos que en qué subsectores se han concentrado los créditos?), pero el caso es que la incertidumbre se palpa en el ambiente.

En otras situaciones de crisis similares, el mercado nacional, el interno, ha respondido y ha actuado como colchón de la situación, ha ayudado a mantener los resultados ante el descenso del mercado internacional. En este escenario es en el que parece que se van a mover los destinos: la mayor parte de ellos refuerzan este año la promoción en sus mercados emisores nacionales. Pero de poco servirán los esfuerzos promocionales si el empresariado turístico apenas cuenta con margen de maniobra para mejorar, si no se atreve a (o no puede) mantener el servicio que ofrecía hasta el momento y se reducen niveles de calidad, si el desánimo y la confianza continúa in crescendo…la espiral se hará cada vez más grande…

En apenas un par de meses llegará la primera prueba de fuego: la Semana Santa. Dicha fecha servirá de termómetro para hacer previsiones de cara a verano, seguro.

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