Slow travel, ¿tendencia de futuro?

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Slow travel, ¿tendencia de futuro?
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Este fin de semana estuve debatiendo con un amigo sobre el concepto “slow travel”. No llegamos a un acuerdo sobre si se puede considerar como una tipología turística o simplemente es una moda pasajera sin más. La conversación surgió a partir del reportaje “Cinco estrellas: un caracol” de El Viajero de El País.

La mayoría de vosotros habréis oído hablar del Movimiento Slow, principalmente por la popularización del “slowfood“. El icono del Movimiento Slow es el caracol que veis en la parte superior. El Movimiento Slow, nació en los ochenta como una filosofía de vida para combatir el estrés que produce nuestro ritmo de vida y el primer ámbito sobre que se desarrolló fue la comida, de ahí el término “slowfood”. El Movimiento Slow propone recuperar el placer de vivir sin prisas, disfrutando de la riqueza que supone la diversidad y de los pequeños placeres de la vida. En la comida persigue contrarrestar la fast food y la fast life, impedir la desaparición de las tradiciones gastronómicas locales y combatir la falta de interés general por la nutrición, por los orígenes, los sabores y las consecuencias de nuestras opciones alimentarias.

El turismo también ha adoptado los principios del Movimiento Slow y dado lugar a la aparición del “slow travel”. En contraposición a los paquetes de viajes, a las cámaras de fotos, a los menús turísticos, a las rutas diseñadas y a las visitas programadas, el “slow travel” propone descubrir los destinos, conocerlos, disfrutarlos, integrarse en ellos y adaptarse a sus costumbres. Es un concepto del turismo que huye de “lo turístico”, que se acerca mucho al estilo de viaje del mochilero y que en cierto modo con una visión más romántica que recuerda a la filosofía de los antiguos viajeros.

El “slow travel” está creciendo poco a poco en toda Europa, incluida España, tanto en zonas rurales como en ciudades. Y si hablamos del “slow travel” en ciudades (pequeñas, obviamente), surgen las “slow cities”. En la actualidad son seis las ciudades españolas que han conseguido unirse a la red de ciudades lentasCittaslow.net“: Begur, Bigastro, Lekeito, Mungia, Pals y Rubielos de Mora, y juntas han formado la Red Estatal de Municipios por la Calidad de Vida, “Cittaslow.es“. Y entre los requisitos que han cumplido para adherirse al movimiento se analizan puntos repartidos entre la política medioambiental, la política de infraestructuras, las tecnologías por la calidad urbana, la valorización de producciones autóctonas y la conciencia y sensibilización ciudadana. 

No sé si llegaremos a ver generalizada la práctica del “slow travel”. Pero lo que es cierto es que todas las propuestas encaminadas a conservar lo autóctono y los valores del territorio en todos los sentidos, creo que es positivo. Aunque en el fondo…¿no hay otras tipologías turísticas que plantean casi la misma filosofía que el “slow travel”?…¿qué os parece?…¿moda pasajera?…

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