Alentejo, un lugar para ser feliz

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Alentejo se caracteriza por sus paisajes de colinas repletas de alcornoques y olivos, sus pueblos blancos perfectamente conservados coronados por castillos medievales, su rica gastronomía y la excelencia de sus vinos.

La esencia de Alentejo es la de una belleza y una tradición intacta que traspasa una vida lenta y hedonista. La huella romana, árabe, medieval y renacentista ha dejado en la región casas blancas, altos monasterios y fortalezas inexpugnables para el tiempo.

Évora

Évora, es uno de los ejemplos, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1986. Deslumbra a todos sus visitantes con su exuberante conjunto arquitectónico y artístico. Te sorprenderán sus murallas, que guardan todos los secretos de la urbe; el templo romano, uno de los monumentos mejor conservados de todo Portugal que alberga un jardín donde contemplar las mejores vistas de la ciudad; la catedral, que es la más grande de todo el país; y la capilla de los huesos, con sus paredes cubiertas con huesos y cráneos de más de 5.000 personas, sujetadas con cemento y formando ordenados patrones geométricos.

Otra de las localidades que merecen una visita es Beja, toda ella amurallada, cuyo centro histórico se puede recorrer a pie para disfrutar de lo mejor de la tierra portuguesa. Entre sus atractivos se encuentran la Iglesia de Santo Amaro, catalogada como Monumento Nacional y que acoge el Núcleo Visigótico del Museo Regional de Beja; la catedral, con unos interesantes azulejos del siglo XVIII; y su castillo, del que destaca su torre del homenaje que supera los 40 metros de altura.

Parque natural del Sado

Los amantes de la naturaleza también tienen su sitio en Alentejo. Hay un paisaje para cada visitante y sus espacios protegidos dan idea de esta diversidad. En el parque natural del Sado, podrás avistar numerosas especies de aves y varias decenas de delfines, bancos de arena, campos de arroz y un enorme matorral; mientras que la Reserva do Paul do Boquilobo, formada por una enorme red de canales cubierta de plantas acuáticas y bordeada por los sauces llorones donde anidan las garzas, acoge a más de 220 especies.

Por otro lado, encontramos el Parque de la Sierra de São Mamede, un área protegida donde apreciar la vegetación variada y observar aves rapaces como el buitre leonado, el milano negro o el águila perdiguera. El Parque del Sudoeste Alentejano y Costa Vicentina constituye el trecho de litoral europeo mejor conservado, con varias especies de fauna y flora únicas. Este lugar está marcado por su paisaje de escarpados acantilados, el hábitat ideal de las nutrias, y sus playas, las mejores para la práctica del surf.

Itinerarios en bicicleta

Alentejo tiene una clara vocación hacia el turismo activo y de naturaleza. La belleza del paisaje invita a pasear a pie, a circular con bici, a hacer un recorrido en barco o incluso explorar la región por aire. La mejor forma de descubrir los parques naturales es siguiendo los itinerarios que hay en cada uno de ellos, tanto a pie como en bicicleta. En la comarca es posible realizar rutas de duración inferior a un día o hacer frente a travesías más largas, encadenando diferentes rutas de los múltiples centros de ciclismo.

Los más atrevidos pueden aventurarse en un paseo por aire en globo o hacer paracaidismo. Mientras que a los apasionados por el mar le enamorarán sus playas, que reúnen las características óptimas para las actividades acuáticas como el surf, windsurf, piragüismo, buceo, vela y pesca.

Termas

Los que buscan encontrar la paz, la calma interior y recuperar la energía, también tienen su hueco. A lo largo de toda la región podrás encontrar termas donde relajarte con técnicas tradicionales, disfrutando de las cualidades terapéuticas y de la riqueza mineral de las aguas, como las Termas Fadagosa de Nisa o las Termas da Sulfúria. Además, puedes aprovechar la extensa línea de costa y de las aguas del océano Atlántico para practicar la talasoterapia.

Pocos destinos gastronómicos pueden presumir de que, en el plato, ganaderos, pescadores y agricultores sean tan relevantes como los cocineros, ya que la cocina está marcada por los productos de la propia tierra. Lo primero que tienes que pedir cuando te sientes en la mesa es el pan, y si es acompañado de gazpacho, aún mejor. Lo siguiente son las legumbres y los platos de caza como el conejo al vino o la empanada de perdiz. El cerdo a la alentejana, marinado y con berberechos o almejas, la sopa de tiburón, la açorda alentejana y el queso de oveja o de cabra son otros de los manjares que no puedes perderte.

Vinos

No te olvides de probar sus vinos. La variedad de terrenos y uvas, así como la hermosura de los paisajes y la calidad de este producto marcan la denominación de origen de Alentejo, que protege todo el territorio. Pero, si no quieres perderte nada de la gastronomía alentejana puedes seguir cualquiera de las rutas enogastronómicas «De la Tierra a la Mesa». Un sabroso viaje por los productos de la tierra y por el ingenio y el arte que hacen posible todos estos platos.

Sus extensas tierras, sus estupendas playas atlánticas, su tradición y hospitalidad, ofrece historia, aventura y experiencias inolvidables a sus visitantes. ¿A qué esperas para descubrirlo?

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