Génova, la belleza que surge del caos

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Arribar a Génova en crucero no ofrece una estampa muy apetecible. Como muchas otras ciudades italianas, desde el barco solo se ve una maraña de instalaciones portuarias, edificios en ruinas, carreteras, vías de tren y barreras de todo tipo, tras las que se esconde la ciudad. Cualquier atisbo de belleza es difícil de ver, pero existe.

Puesta de sol en Génova, Italia

Puesta de sol en Génova, Italia

Lo cierto es que la escala en Génova nos permite varias opciones: visitar la ciudad, pasar la mañana en su acuario, o hacer una excursión al precioso pueblo de Portofino, icono del tipismo italiano y de las vacaciones en yate de ricos y famosos.

Turista explorando las calles empedradas de Génova

Turista explorando las calles empedradas de Génova

El Acuario de Génova es uno de los más grandes de Europa, y posiblemente lo veremos desde el barco, pues se encuentra en la zona del Puerto Antiguo, junto a Il Bigo, una curiosa estructura de 8 brazos blancos unidos por cables que elevan una cabina panorámica para que los turistas puedan disfrutar de las vistas. Toda esta zona fue renovada por Renzo Piano para la Exposición Internacional de Génova de 1992 y es la parte más agradable de la zona portuaria. El acuario tiene 70 tanques de agua con más de 800 especies y 10.000 ejemplares animales. Cuesta 26€ por adulto y algo menos los niños.

Acuario de Génova en el Puerto Antiguo

Acuario de Génova en el Puerto Antiguo

La segunda opción es callejear por el centro histórico y perderse por sus carrugi, estrechas callejuelas que dan paso a bonitas piazzas, donde encontraremos monumentos como la Catedral de San Lorenzo, la preciosa Piazza De Ferrari y el aledaño Palacio Ducal, o incluso la casa natal de Cristobal Colón, Hay que destacar la belleza de las edificaciones en la zona conocida como Strade Nuove (Via Garibaldi), donde se suceden las casas palaciegas una tras otra, y es que finalmente Génova, en las distancias cortas, es realmente hermosa.

Piazza de Ferrari

Piazza de Ferrari

La tercera opción es contratar una excursión a Portofino, un pequeño pueblo a 40 Km enclavado en una bahía de incontestable belleza natural, parada habitual de ricos y famosos que atracan el yate en sus amarres. Portofino es pequeño, muy pequeño, pero bellísimo, con sus edificaciones de colores que contrastan con las escarpadas laderas repletas de árboles hasta el mar, y algunos edificios, como el Hotel Belmond Splendido, dominando el paisaje desde lo alto, que nos hacen sentir insignificantemente vulgares. Pasear por las tiendas de lujo de Portofino, incluso comprarse algo, y comer en alguna de las terrazas del puerto, nos deja aspirar levemente el aroma del lujo y la dolce vita.

Pequeño puerto de Portofino

Pequeño puerto de Portofino

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