La Rioja: tierra con nombre de vino

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La Rioja: tierra con nombre de vino
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La comunidad de La Rioja es el lugar ideal para disfrutar de un nuevo tipo de turismo: el enoturismo o turismo del vino. La Comunidad es conocida por sus rutas enoturísticas, pues aquí se encuentran las mejores bodegas de toda la Península que elaboran un vino fuera de serie que ya se bebe en todo el mundo.

Si eres apasionado de la cultura vinícola, esta escapada te entusiasmará, pues podrás conocer las bodegas más emblemáticas, visitar sus viñedos, realizar catas y degustaciones de vinos, y hasta dormir en uno de estos templos del vino, que se renuevan y se visten con la arquitectura más vanguardista del siglo XXI.

Una visita única es llegar al Museo de la Cultura del Vino Dinastía Vivanco, situado en Briones. Este gran proyecto de una familia de bodegueros riojanos ofrece la posibilidad de aprender muchísimas curiosidades sobre el vino, de una forma divertida. El museo acoge también una importante colección de arte relacionada con el vino; que reúne piezas arqueológicas, desde los egipcios hasta modernos Picassos. Además, cuenta con numerosas actividades, cursos de catas, restaurante, enotienda… y columpios para los más pequeños, ¡con forma de uva!

Los viñedos son también un espectáculo natural en La Rioja. Estas plantas tienen un aspecto cambiante a lo largo del año y modifican notablemente el paisaje riojano en las diferentes estaciones. Cada variedad de uva presenta un color diferente y provoca una sensación de collage muy fotogénico. La simple visión del paisaje es fantástica, pero podemos realizar visitas guiadas por los viñedos, con un experto que nos explicará las tareas que se realizan en el campo, las diferentes variedades…

También son interesantes las actividades deportivas entre las viñas. Se puede elegir entre pasear a caballo, recorrer los senderos a pie, en bici, en 4×4 o en quad o volar en globo por encima de los viñedos. Por otra parte, los que decidan pasar unas vacaciones relajantes, deben disfrutar de las sesiones de vinoterapia, basados en los poderes antioxidantes de la uva y el vino.

¿Qué tal un curso de cata? Los hay para principiantes o para expertos. Se realizan en las bodegas, en museos, entre los viñedos, en restaurantes, en bares, en el propio Consejo Regulador de Rioja o, incluso, en el claustro de algún monasterio. Otra visita obligada es una bodega, ¡o mejor dos! En La Rioja hay más de 500 bodegas y unas 50 tienen visitas turísticas organizadas, con horarios fijos. Entre las bodegas riojanas se encuentran bodegas centenarias, modernas y de arquitectura de vanguardia, bodegas de influencia Jacobea en el Camino de Santiago, alguna de las naves de barricas más grande.

Saborea la estupenda gastronomía de esta tierra, basada en las huertas regadas por sus ríos y en las carnes que ofrecen los verdes pastos de las sierras. Lo fundamental son las manos expertas que dirigen los fogones; tanto en grandes restaurantes, como en pequeños bares de pinchos de la famosa Calle Laurel (Logroño), visita imprescindible para el que quiera conocer cómo maridar el vino de Rioja con especialidades sencillas, pero deliciosas.

Tanta actividad merece un descanso. ¿Por qué no dormir en una bodega o en un hotel o casa rural con su propio programa de enoturismo? Dormir en una bodega con los olores de las barricas tan cerca o en antiguas hospederías con larga historia o en pequeñas casas rurales es una satisfacción sólo comparable con una copa de buen vino (de Rioja, claro).

Foto: horrabin

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