Los pueblos con más encanto de Mallorca para visitar en invierno

Escápate al paraíso

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Mallorca es una de nuestras islas favoritas ya que durante todo el año mantiene activa su actividad y su encanto. Si bien es conocida como destino vacacional de verano por sus maravillosas playas y actividad nocturna,  Mallorca y sus pueblos de interior tienen mucho que ofrecer incluso en los meses de invierno. Su temperatura templada en los meses más fríos del año hace que sea un placer recorrer la isla en esta época, disfrutando del encanto de su gastronomía, arquitectura, paisajes y habitantes, al margen de la masificación turística de otros meses. Hoy vamos a destacar algunos de los pueblos más bonitos de esta isla. Aprovecha cualquier fin de semana o festivo y da un homenaje a tus sentidos. A continuación te presentamos los pueblos con más encanto de Mallorca para visitar en invierno:

Palma:

Aunque sea la capital consideramos que en todo viaje por la isla hay que pararse a contemplar la belleza de su capital. Posee un precioso casco antiguo por el que pasear y relajarse y una gran importancia a nivel arquitectónico. Su vida animada entre palmeras y barcas de pescadores nos invita a descubrir esta localidad.

Palma.

Banyalbufar:

Este pequeño pueblo de pescadores aún conserva la esencia de antes, dando la sensación de que el tiempo ha pasado de largo por sus calles. Multitud de pequeñas calas rodean esta localidad. Dependiendo de donde mires podrás toparte con las impresionantes vistas de la montaña o con la inmensidad del mar.

Banyalbufar, Mallorca.

De:

Multitud de casas de piedra se dan paso entre el mar y la montaña. Este paisaje totalmente idílico donde disfrutar de tranquilidad y actividades al mismo tiempo, invita a muchos bohemios a disfrutar de sus calles y cafés. El atardecer desde aquí no tiene precio.

Vistas a Deià, Mallorca.

Valldemossa:

A solo 20 km de Palma nos espera esta bonita localidad. Muchos fotografían la estampa típica de este pueblo de callejuelas empinadas y fachadas llenas de flores de todo los colores, dónde su famoso palacio la Cartuja preside el centro del pueblo. También es conocido por su coca de patata, un delicioso dulce que podrás degustar en sus famosos establecimientos con años de experiencia.

Valldemossa.

Pollença:

Multitud de artistas han sido cautivados por la belleza de este pueblo con toques medievales. Pasear por sus recónditas callejuelas hasta llegar al puente romano,  pero no sin antes detenerse en alguna de sus bonitas tiendas de artesanía. Otra cita indispensable es visitar Cap de Formentor y maravillarse con sus acantilado, bosques y la silueta de su faro. 

Pollença.

Fornalutx:

Una gran tranquilidad preside el paseo por esta localidad cuyas casas están construidas con la arquitectura típica de la zona basada en piedra. Sus vecinos decoran sus fachadas con miles de macetas de colores que hacen un contraste muy especial con la piedra. Piérdete por sus calles y relájate en cualquiera de las terrazas de la plaza mayor o cerca de su iglesia.

Fornalutx.

Sóller:

Sin duda uno de los mejores conjuntos arquitectónicos de la isla, rodeada de valles de naranjos. Durante mucho tiempo estuvo casi al margen de la isla, lo que fomento su comercio de cítricos con Francia. Y quizás eso también fomento la construcción de palacios y casas señoriales que aparecen entre sus empedradas calles. Aprovecha para probar su delicioso helado de naranja mientras montas en su tranvía de madera destino al puerto.

Plaza de Sóller, Mallorca.

Portocolom:

Esta localidad de pescadores posee uno de los puertos naturales más bonitos de la isla y ofrece al visitante la oportunidad de saborear un buen pescado recién cogido en cualquiera de sus bonitos restaurantes con vistas al mar. Calas de aguas cristalinas y atardeceres bajo su faro nos esperan.

Portocolom.

¿Cuál de todos ellos es tu favorito? ¿Ya conociste alguno? O, quizás ¡¿tienes la suerte de vivir en uno de ellos?!

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