Pirineus de Cataluña, experiencias enogastronómicas de vinos de altura

Durante tu estancia te proponemos experimentar un trocito de esta tierra visitando sus bodegas y catando sus vinos.

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Todos sabemos que el romance entre Cataluña y los vinos se remonta a muchos siglos atrás cuando griegos, romanos e Íberos introdujeron los viñedos en esta tierra hace miles de años. En el Pirineo catalán los jóvenes elaboradores de vinos de altura apuestan por la calidad y por sacar lo mejor de las vides más altas de Cataluña. No son viñedos fáciles de cosechar, pero los caldos que se elaboran con su uva suelen ser más aromáticos y frescos.

Vista panorámica de los viñedos de alta montaña. ©Archivo ACT

Cinco de las siete subzonas que configuran la Denominación de Origen Costers del Segre cuentan con viñas de montaña en el Pallars Jussà y el en el Pallars Sobirà dos comarcas limítrofes del Pirineo de Cataluña más occidental. Estas bodegas, situadas en diferentes rincones, abren sus puertas a los visitantes con entusiasmo para que pueda conocer sus viñas, catar sus vinos y descubrir un trocito de cultura y historia de los Pirineos catalanes.

Con viñas a más de 1.000 metros de altura, y una gran voluntad de experimentar y preservar el medio ambiente, la bodega Castell d’Encús es una buena opción para descubrir estos vinos. Aparte de conocer la bodega y los viñedos, te sorprenderá la ermita y las almazaras de fermentación de uva que los monjes hospitalarios en el siglo XII esculpieron en la roca, que funcionan por gravedad y que se utilizan para fermentar una importante parte de la producción.

Otra bodega de estas comarcas es la Bodega Sauvella que elabora vino con variedades de vides autóctonas como la garnacha tinta, el monastrell y el tempranillo. Situada en Orcau un pequeño pueblo muy pintoresco, ofrece degustaciones y visitas guiadas de las viñas. Y en Ortau también se puede visitar la Bodega Vidavins, con vinos orgánicos elaborados con uvas de variedades de Macabeo, Monastrell, Brocada y Merlot.

En Llimiana, a orillas del pantano de Terradets, encontramos la Bodega Mas Garcia Muret totalmente integrada en el entorno que conserva la masía que data de 1756 y con unas instalaciones nuevas rodeadas de 30 ha de viñedo con distintas variedades tintas y blancas.

En Batlliu de Sort cinco amigos, nacidos en estas tierras, emprendieron una aventura hecha ya realidad. El terreno montañoso se extiende a poniente de la localidad de Sort, con una cota que trepa de los 700 metros de Sort hasta los 1.100 metros de la localidad de Olp.  Como el resto de bodegas abren sus puertas a los visitantes para que catar sus caldos y conocer cómo se elaboran sus vinos.

Viñedos de la bodega Batlliu de Sort en el Pallars Sobirà. ©Christopher Willan Photography

La bodega Xics de Cal Borrech, bodega y restaurante situada en Figuerola d’Orcau, recuperó la producción de vino hace unos 12 años y propone una experiencia que permite ver todo proceso de producción y elaboración del vino.  La bodega Vila Corona, en el pueblo de Vilamitjana, es una nave semi enterrada que fue construida en 1993 y tiene 10 ha de viña propia de variedades de uva blanca Riesling i Chardonnay, negra Ull de Llebre, Garnatxa negra, Morastell, Merlot i cabernet Sauvignon.

Y hay otras tres bodegas dirigidas actualmente por mujeres jóvenes y emprendedoras que completan la oferta de este territorio:

Miquel Roca, pequeña bodega familiar rodeada por un entorno privilegiado. Situada en el pueblo de San Cristófol del Vall,  a 15 minutos del pantano de Terradets fue fundada por Miquel roca hace ya 30 años y actualmente su hija ha tomado el relevo generacional. En Fígols de Tremp, Eva, enóloga y impulsora de las bodegas El Vinyer, después de formarse fuera de estas tierras regresó a su pueblo natal para llevar a cabo este proyecto en las tierras en las cuales sus padres plantaron viñas hace ya años simplemente para recolectar y vender la uva. Los vinos frescos y aromáticos son un claro reflejo del terreno y el clima de la Conca de Tremp.  En Figuerola d’Ortau hay otra pequeña bodega familiar. Nos referimos a las bodegas Terrer del Pallars fundada en 2010 con voluntad de valorizar la viña de la zona. Han recuperado viñedos de pequeños productores del territorio y han plantado nuevas con variedades autóctonas como el monastrell y el macabeo. Todas ellas ofrecen también catas con maridaje de productos locales e incluso comidas entre viñas.

Bodega Llivins en el valle de la Cerdanya. ©Archivo Llivins

Y si vuestro destino en los Pirineos catalanes es el valle de la Cerdanya os recomendamos visitar Llivins, la primera bodega de La Cerdanya situada en Llivia. Una viticultura ECO de altura, adaptada a este territorio de montaña, donde nacen y se elaboran 2 vinos DNEU y DGEL (vino de hielo).

A pocos kilómetros de la Cerdanya, en Sant Julià de Cerdanyola, en el Berguedà, Bauma de les Deveses ofrece la posibilidad de visitar sus viñas recuperadas hace pocos años. Sus impulsores tienen constancia de que aquellas tierras albergaban viñas y que la filoxera y la dificultad para cultivar la tierra llevaron a su abandono. Desde el 2015 se han vuelto a plantar viñas utilizando los métodos de antaño para cultivar viñedos y poder elaborar en el futuro un vino ecológico de calidad.

Los vinos de la DO Empordà

Viñas de la DO Empordà. ©Archivo ACT

Y finalmente dejamos los vinos de altura para descubrir los caldos de la DO Empordà.  Allá dónde los Pirineos tocan el mar, en el extremo nororiental de Cataluña, tierra de tramontana con terrenos idóneos para la producción de vinos de calidad, podrás descubrir un sinfín de bodegas. No dejes de realizar una experiencia única entorno al vino, su cultura y su gastronomía que hará de tu estancia una experiencia inolvidable.

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