¿Te animas a descubrir el país de los olores y los sabores? ¡Marruecos te está esperando!

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Al otro lado del estrecho de Gibraltar surge una colección de medinas convertidas en auténticos laberintos, de suntuosos palacios que parecen sacados de un libro de cuentos, así como de paisajes que se pierden más allá de la cordillera del Atlas para transformarse en palmerales, acogedores oasis y extensos desiertos con dunas perfectas sobre las que contemplar la caída del sol. Un país repleto de plazas que no se apagan nunca, pueblos de casas blancas que huelen a pescado y a brasa y playas de postal que abrazan la mejor luz de África. En Marruecos el aire huele a especias, las calles se llenan de sonidos, colores y sabores sorprendentes, dando forma a un país mágico.

Entre la tradición y la modernidad, surge Marrakech. En ella, todos los caminos de la medina llevan a un solo lugar, la Plaza Jemaa el-Fna, que se va transformando a cada paso para convertirse en uno de los mayores espectáculos del mundo. Desde la plaza verás la silueta de la mezquita Koutoubia, una de las más grandes del país.

Marrakech

Marrakech

Si te dejas llevar por alguna de las callejuelas que salen de la plaza, llegarás al zoco, donde encontrarás multitud de especias, ropas, tintes, aceitunas de todo tipo, frutos secos, artículos de piel, productos de mimbre, comida y un largo etcétera que dará muchas ideas para regalos.

Las tumbas saadies es otro de los lugares que merecen una visita. Aunque poseen cuatro siglos de antigüedad, se mantienen intactas. El mausoleo de la Sala de las Doce Columnas es la estancia más bonita, con sus doce columnas de mármol blanco sosteniendo una cúpula de madera de cedro hecha a mano. Cerca de este punto se encuentra el palacio Badí, que fue construido tras ganar la batalla a los portugueses, constituyendo todo un símbolo de victoria.

Los Jardines Majorelle te sorprenderán por sus especies de plantas de todo el mundo, sus fuentes, lagos y edificios de color azul que hacen que el conjunto sea realmente bonito y fotogénico. Estos jardines botánicos adquiridos por el gurú de la moda Yves Saint Laurent en 1980 son el sitio perfecto para desconectar y refugiarse del calor sentado bajo la sombra de los árboles.

Jardines Majorelle

Jardines Majorelle

También te recomendamos visitar los alrededores de Marrakech. Podrás hacer una excursión al desierto de Merzouga visitando la Kasbah de Ait Ben Haddou y las Gargantas del Dades y del Todra. Merzouga es conocida mundialmente por sus hermosos paisajes y la inmensidad de sus dunas, donde se pierde la vista, por lo que es uno de los espacios ideales para admirar su puesta de sol, así como contemplar un magnífico cielo estrellado o realizar experiencias de aventura en 4×4. También puedes optar por visitar una zona costera como Essaouira, que destaca por ser un lugar de balneario excepcional, por su reserva natural en la isla Mogador y por su medina declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Al sur se encuentra Ouarzazate, conocida como “la Puerta del Desierto”, ya que separa Marrakech del desierto del Sahara, y “El Hollywood de África”, pues en esta zona se han rodado películas como La joya del Nilo, Lawrence de Arabia, Cleopatra y Los Diez Mandamientos, entre otros.

En Ouarzazate no puedes dejar de visitar la Kasbah, edificación construida en adobe, con torres almenadas, considerada una de las mejor conservadas de Marruecos, que también ha sido localización de grandes producciones cinematográficas como Gladiator y La Momia.

Ouarzazate

Ouarzazate

Fez es la urbe más antigua de Marruecos y despliega un tapiz de zocos y monumentos sellados por murallas que retienen mil y un secretos. Con solo poner un pie, te transportarás al pasado. Está divida en tres zonas diferenciadas: Fez el-Jdid, el barrio judío; la Ciudad Nueva, donde se estilan los cafés parisinos nacidos en los tiempos de la colonización; y la Medina Fez-el Bali, la parte más antigua, rodeada de murallas que alcanzan hasta los 15 kilómetros de extensión. Esta última parte es la más importante y atractiva para los turistas, ¡así que no puedes perdértela!

Fez

Fez

Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO dada su condición como espacio peatonal más grande del mundo, la Medina de Fez conforma una celosía urbana de 9.000 callejones donde se forja un paraíso del comercio y el regateo. Para acceder a ella hay que cruzar Bab Bou Jeloud o Puerta Azul, la icónica puerta de entrada. La calle Arco Iris es uno de los secretos mejor guardados de la medina, un trayecto de adoquines multicolor que une sus calles principales.

Aparte de la Medina, la ciudad marroquí alberga otros monumentos importantes como la gran Madraza Bou Inania, epicentro del estudio coránico; la Mezquita Karaouiyyine, dotada de más de 320.000 obras y considerada la más grande del país hasta la apertura de la Mezquita de Hassan II en Casablanca; o la fuente de Nejjarine, la más antigua, que te sorprenderá por sus mosaicos.

Mezquita Karaouiyyine

Mezquita Karaouiyyine

Fez supone la principal baza de un recorrido por el norte de Marruecos totalmente fascinante. Aprovecha para acercarte a Meknes y descubrir la Madraza Bou Inania, una auténtica maravilla de la arquitectura islámica que destaca por sus columnas y puertas perfectamente conservadas y decoradas. Desde Meknes merece la pena visitar Volúbilis, una antigua urbe romana donde se encuentran los restos arqueológicos mejor conservados de Marruecos. Sin duda, lo que más llamará tu atención son sus mosaicos, donde están representados las Pruebas de Hércules, el Baño de las Ninfas, el Acróbata, Baco y Ariadna o el Baño de Diana.

Por último, Tánger, conocida como la ciudad de los espías a principios del siglo XX, es otro de los destinos estrella de Marruecos, ya que conserva toda la magia de su pasado. Entre sus atractivos están el museo Dar El Mandoub, la vieja Kasbah que sirvió como palacio del Sultán de Tánger y su medina de color blanco.

Desde aquí podrás hacer excursiones a Tetuán, llamada la ciudad blanca, con sus murallas almenadas, terrazas y jardines que componen un paisaje muy atractivo. En ella podrás conocer las casas de los aristócratas árabes, magníficas, con techos exquisitamente tallados, pintados con diseños hispano-moriscos y azulejos por todos los suelos y columnas; la Medina, que posee siete puertas de acceso y en su interior alberga varias mezquitas y el Museo de Arte Marroquí; o la plaza de Mulay Mehdi, escenario de algunas partes de la novela de María Dueñas El tiempo entre costuras.

Siguiendo con la ruta de excursiones, Chefchaouen te parecerá uno de los pueblos más bonitos de Marruecos, debido a la predominancia de colores blanco y azul de sus edificios. Basta admirarla desde un punto de vista más alejado como Ras El Ma para comprobar que es el reino del color azul.

Para los amantes de la naturaleza, Akchour es el lugar perfecto. Esta pequeña localidad forma parte del gran Parque Nacional de Talassemtane, donde es recomendable seguir algunas de las rutas que están señalizadas para no perderse nada de la enorme riqueza geográfica que alberga.

Y, por supuesto, como no podía ser de otra forma, Marruecos simplemente te enamorará por su gastronomía, que ofrece platos tradicionales de lo más exquisitos, entre los que se encuentran el cuscús y el tajine. El cuscús es una comida deliciosa que se sirve tradicionalmente los viernes, elaborada con sémola al vapor junto con verduras y carne. En cada región, podrás degustar todo tipo de cuscús, ya que dependiendo de la misma se prepara de una forma u otra. El tajine, por su parte, se prepara con ragout de carne, de pollo o pescado y legumbres estofadas. ¡Ambos son deliciosos!

Tajine

Tajine

¿Preparado para descubrir Marruecos y querer volver una y otra vez? ¡Te está esperando!

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