París, su entorno y su cara alternativa

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París es una de las ciudades turísticas más importantes del mundo. La capital de Francia tiene una magia que seduce y capta a todo el mundo. Un encanto que la envuelve y que sin haberla visitado hace que París aparezca en el imaginario y en el deseo de todos nosotros. Por eso es París. Por eso es la capital del amor. Por eso es la ciudad de la luz. Por eso sólo hay una ciudad como París. Ella misma, París.
Viajar a París no tiene época ni momento del año, pues su vasto patrimonio, cultura e historia, así como su amplia y variada oferta comercial, lúdica y de ocio, presentan una versión que se adapta permanentemente. Y que no queda ahí, sino que se extiende a toda su región. Porque la magia de París se extiende más allá de París intra muros, con tesoros en la región de París como los castillos de Versalles, de Vaux-le-Vicomte, de Fontainebleau, entre otros.
Así que además de visitar hitos clave de la ciudad de París como son la Torre Eiffel, los Campos Eliseos, el Louvre, el río Sena, Notre-Dame y el Barrio de Montmartre, también está la posibilidad de conocer la región de París y sus atractivos turísticos. De ahí que sea probable que cada vez que se visite París se descubra algo diferente, pues si la propia capital ya lo ofrece sumando su entorno el abanico de posibilidades y su atractivo se incrementan exponencialmente.
Entre las ciudades más conocidas de la región de París destacan dos: Auvers-sur-Oise y Provins.
Auvers-sur-Oise: si Van Gogh, Cézanne y Pissarro elegían esta ciudad para desconectar e inspirarse allá por el siglo XIX, era por algo. Y ese algo se descubre cuando se visita Auvers-sur-Oise, un lugar de obligatoria visita para los amantes del arte impresionista.
Provins: a apenas 60 km de París, esta ciudad medieval amurallada gusta a todo el que la conoce. Es uno de los mejores ejemplos de conservación de del patrimonio de la época. Cuidado al máximo detalle. Encantador.
Visitar los principales atractivos de la ciudad de París y añadirle alguna excursión, como una a Disneyland París por ejemplo, es una excusa perfecta para ampliar el número de días de estancia. O realizar varios viajes posteriormente, algo que vendrá dado por sí sólo tras la primera visita…seguro.
Y si sois de los que buscáis otros encantos de la ciudad de París que no siempre son tan conocidos, que no ocupan un papel principal en las agendas de viaje y que sin embargo se complementan muy bien con su cara más turística, pues entonces sí que vais a necesitar poner París y su región en vuestra agenda anual de viajes. Y nosotros os vamos a proponer dos motivos alternativos de viaje a París, para que veáis de lo que es posible esta ciudad: el arte en el metro y los bistrós.
El arte en el metro: estaciones, entradas y trenes son reflejo del modernismo de la ciudad. Art nouveau desde el subsuelo hasta la superficie. Si París es también una referencia mundial del arte moderno, su metro es uno de los mejores ejemplos. Con más de 100 años, el metro de París conserva el aire modernista de sus inicios para hacer de la experiencia de moverse en transporte público también una actividad cultural. Paredes, barandillas, halls, etc., son muchas las estaciones que son auténticas obras de arte, como por ejemplo la del Louvre, la de Concorde o la de Arts et Métiers.
Los bistrós parisinos:  para mucha gente lo mejor de París es comer, descubrir la gastronomía francesa. Y una de las mejores formas de disfrutar de hacerlo es elegir un restaurante o taberna típica, es decir en un bistró. Los famosos bistrós se reparten por todo París. Son restaurantes que han sabido conservar las recetas y productos tradicionales de la cocina francesa y que se mantiene en esa línea. Pero en algunos casos, sin perder las raíces de su tradición, han evolucionado y presentan una propuesta gastronómica tradicional y moderna.
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